Revista Factory nº8 (octubre-diciembre 1995). Entrevista a El Joven Bryan Superstar hecha por Jordi Bianciotto.


EL JOVEN BRYAN SUPERSTAR - Aires de fiesta (por Jordi Bianciotto)

Son lo que uno imagina: modestos y cordiales. La audición de sus canciones te transmite ganas de lanzar el ordenador por la ventana, besar a tu portera y largarte con un grupo de boy-scouts a la playa de la Concha. Son casi entrañables.

Tres discos -¿o deberíamos decir “pequeños cuadernos de vivencias redactadas con pluma de ave frente al mar”?- en su haber –los EPs “You’re Magnetic” (93) y “Abrigados” (94), y el LP “El Joven Bryan Superstar” (95), todos en Siesta- y, buenas noticias, la evidencia de que el sueño teenager está al alcance de todos. Debemos –necesitamos- creerlos.

Jordi Bianciotto - Javier Sánchez, Daniel Sainar, Gorka Ochoa e Iñaki Beraza, ¿vivís realmente en una eterna adolescencia?

Gorka Ochoa - No es eso. La gente cree que en San Sebastián vivimos como en un vergel, que todos somos superfelices, que siempre es verano… y no es así.

JS - No, en serio, todo es más caótico de lo que parece. Ensayamos cuando hay conciertos o grabación. Las palabras “ritmo” y “trabajo” no van con nosotros.

JB - ¿Podría un grupo como éste haber salido en Bilbao o en Baracaldo?

JS - En Bilbao, puede que sí; en Baracaldo, no.

Iñaki Beraza - Aunque en Bilbao no tienen nuestra brisa marina…

JB- En “A mediodía” habláis de buscar la luz. ¿Cuál es, para vosotros, el estado ideal de las relaciones humanas? ¿Son las relaciones de vuestro entorno inmediato como os gustaría que fueran?

JS - Pues unas sí y otras no. Pero porque una letra sea un poco simple no quiere decir que eso mismo nos pase a nosotros. Yo reconozco que sólo quiero que nuestras letras sean bonitas y sinceras.

GO - Que no sean malsonantes

IB - Nos interesa que las letras nos reflejen más a nosotros que a nuestro entorno social.

JB - Luego están esas letras sobre parejas desde un punto de vista algo idealista (“yo puedo esperar”, etc.). ¿Son vuestras relaciones de pareja así de idílicas?

JS - Es la primera vez que nos lo preguntan –risas-… Lo que pasa es que casi todas las canciones son en primera persona y, claro, tú puedes pensar: “Joder, estos son unos desgraciados, no les sale nada bien…”. Pero es que somos muy románticos, hombre.

JB - ¡Pero os lo tomáis todo con resignación! ¡No dedicáis más que comprensión al sexo femenino!

JS - Sí, aunque todo tiene un límite. Igual en nuestro próximo disco…

JB - La amistad tampoco escapa a ese enfoque radiante. Ahí está “En el club”…

JS - Sí, ¡es que la amistad es tan importante como el amor! –exclama teatralmente-.

Daniel Sainar - Es que, en San Sebastián, lo de los amigos, las cuadrillas, funciona mucho y es un poco cerrado.

JS - Nuestras amistades no son exactamente las mismas; cada uno tiene su cuadrilla, pero al final nos encontramos todos en la parte vieja de San Sebastián.

JB - Y en esas cuadrillas… ¿no hay nunca puñaladas traperas? ¿Ningún amigo que os quite la novia ni nada?

JS - No, si hicieran eso no serían amigos.

JB - ¿Bebéis alcohol?

JS - Sí, cerveza más que nada.

JB - Bueno, la pregunta musical: ¿creéis que la composición está infravalorada actualmente?

JS - Sí, si una canción es buena, la puede tocar cualquiera, da igual el arreglo y los instrumentos. En el disco de Family, por ejemplo, que es un pedazo de disco, el sintetizador es lo de menos. Las canciones son tan buenas que si las tocara Javier con una guitarra e Iñaki con una pandereta daría lo mismo.

GO - Pero aunque estamos contentos con nuestro disco, el siguiente tiene que ser mejor, tenemos que ir más lejos en estructuras, melodías… En el disco hay canciones muy pop, y ahora querríamos hacer cosas un poco más “complicadas”. Los arreglos de violín son un ejemplo. En nuestro próximo disco igual ponemos sintetizador.

El hecho de que dos de los componentes hagan doblete –Gorka toca en Le Mans y Javier en La Buena Vida- no parece suponer ningún problema en el armónico mundo de EJBS. ¿Problema? ¿Cómo se ha podido colar tal palabra en este artículo?